Que triste,
pequeño oso bicromático
Que de las
cuerdas de tu guitarra
Solo salgan
pocas notas
Y que
siempre suenen a la misma canción vacía.
Por lo
pronto mi violín se diferencia en exceso
A los
retazos base que acompañan tus descripciones
No puedo
producir oraciones moldeables para el desayuno y la cena
Ni llantos
musicales que no debo soltar en sociedad.
En mi caso,
no se necesitan palabras.
Las palabras
descansan sobre un colchón cultural.
En mi caso,
no necesito más promesas.
Las promesas
desaparecen por cuestión temporal.
No necesito
mas reproches, ni deseos condescendientes
Que se
terminan decorando con furia y desgano.
No necesito
más pesadillas impuestas de caídas en espiral,
Ni
pensamientos paranoicos de cómo la cola persigue al can.
Que triste,
pequeño oso bicromático,
Que de la
cuerda de tu guitarra
Solo salgan
pocas notas
Y que de tu
corazón se reflejen tantas dudas.